5. INTENTO de REFORMA de ESTATUTOS del C.U.R.C.C.

INTENTO FRUSTRADO de REFORMA de los ESTATUTOS del CENTRAL URUGUAY RAILWAY CRICKET CLUB en los AÑOS 1912 y 1913

 

   Según el ya citado libro del Dr. Mantrana Garín, en sesión de la Comisión Directiva del Central Uruguay Railway Cricket Club del día 15 de marzo de 1912 se designó una subcomisión encargada de estudiar y proponer una reforma a los estatutos del Club.

   Recién un año después –el 10 de marzo de 1913- lo cual revela, sin duda, las dificultades de la cuestión, la referida subcomisión presentó su proyecto a la Comisión Directiva.

   Las disposiciones estatutarias que se proyectaba modificar eran solamente dos: los artículos 1º y 2º.

   Los nuevos textos propuestos eran los siguientes:

“Art. 1º. La Asociación que el 28 de setiembre de 1891 fue fundada con el título de Central Uruguay Railway Cricket Club, en lo sucesivo se denominará Central Uruguay Railway Cricket Club Peñarol.

         “Es entidad perteneciente a los empleados del Ferrocarril Central” y estará compuesta por los mismos y por socios no empleados.

         “Los socios de la primera categoría o sean empleados, tendrán voz y voto en las Asambleas. Los de segunda categoría, es decir, los no empleados, tendrán únicamente voz en las Asambleas, y voto en la Asamblea General para elegir los tres miembros no empleados.

         “El objeto del Club será estimular y organizar los juegos de Cricket, Football y otros deportes varoniles”.

“Art. 2º. El Club será dirigido y administrado por una Comisión Directiva compuesta de trece miembros. Diez podrán ser empleados de la Empresa y los tres restantes podrán no ser empleados” [1]

 

   Las modificaciones propuestas por la subcomisión y que, con apenas una ligera variante gramatical, fueran aceptadas por la Comisión Directiva eran, según puede fácilmente advertirse, modestísimas, casi podría decirse tímidas, habida cuenta de que para esos años de 1912 y 1913, el fútbol uruguayo se había desarrollado en forma por demás señalada y existían muchas instituciones deportivas netamente uruguayas, además del Club Nacional de Football.

   Adviértase que por lo que refiere a su denominación, solamente se le agregaba la palabra “Peñarol” –nombre de la localidad donde el club había sido fundado- al final de la larga locución, difícilmente pronunciable para el común de la gente, de “Central Uruguay Railway Cricket Club”.

   Pero lo que se refiere a la propiedad o pertenencia del Club, se expresaba, con una rotundidad que no existía siquiera en los estatutos originales, que “Es entidad perteneciente a los empleados del Ferrocarril….”

   Por lo que se refiere a los socios, se les clasificaba en socios “de primera categoría” –los empleados del Ferrocarril- y en socios de “segunda categoría” –los no empleados- lo que no dejaba de ser diminutorio o peyorativo para estos últimos.

   Por lo que se refiere a las facultades de los socios “de segunda categoría”, ellas quedaban reducidas a tener “voz en las asambleas”, pequeño avance ya que hasta entonces no tenían “ni voz ni voto”, y voto “únicamente en la Asamblea General para elegir los tres miembros no empleados” de la Comisión Directiva.

   Por lo que refiere a la dirección y administración del Club, se incluía en la Comisión Directiva a tres miembros “no empleados”, pero, al mismo tiempo, se ampliaba en dos el número de directivos “empleados” del Ferrocarril Central llevándolo de ocho a diez, con lo cual los tres dirigentes “no empleados” no alcanzaban siquiera a constituir un tercio de la Comisión.

   Pese a su infinita modestia, pese a la timidez de las reformas propuestas, pese al temor reverencial que parecería haberlas inspirado, la Asamblea Extraordinaria convocada a ese efecto –de los socios “empleados de dicho Ferrocarril”, naturalmente- las rechazó por amplia mayoría, duplicando los votos negativos a los afirmativos.

   El acta de dicha Asamblea Extraordinaria, realizada el 2 de junio de 1913, en forma muy escueta expresa:

         “Figura en la orden del día el estudio de las reformas al Reglamento”.

         “Puesta en discusión la reforma, hablan en su favor los señores Maz, Clulow, Matteo, Brusa y Lewis. En contra los señores Torres, Halstead, Brest y Pérez”.

         “Dado por suficientemente discutido el asunto, se pasa a votar”.

         Por la afirmativa: Sres. Lewis, Maz, Clulow, Brusa, Cornú, Matteo, Gini, Pintos, Trías, Mazzuco, Moreira y Núñez. Total: 12 votos”.

         Por la negativa: Sres T.Davies, Halstead, Bieldan, Carbone, Martín, Bishop, Briral, Graz, Highett, Hompson, Caldwell, Jonson, Dun, Torres, Davenport, Betucci, Clerk, Harley, Pons, Best, Pérez, Farti, Albino y Signaro. Total: 25 votos”. [2]

 

   Estatutariamente, para ser aprobada cualquier reforma de los estatutos se requerían los dos tercios de los asambleístas presentes, es decir 25 votos a favor en 37 socios presentes. Pero, la que alcanzó la mayoría calificada de 25 votos –dos tercios- fue la moción que rechazó las reformas.

 

 

[1] MANTRANA GARÍN, ob.cit., págs. 41-42

[2] MANTRANA GARÍN, ob.cit., págs. 41, 42 y 43. 

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